Hoy asistí en mi facultad a una conferencia. La charla en cuestión nos presentaba el
Proyecto Antares con el que se pretende detectar
neutrinos mediante el llamado
Efecto Cherenkov.
No pasaré a explicar el método de detección de los neutrinos con los fotodetectores y las complicaciones a las que se tuvieron que enfrentar los científicos, sino un detalle mucho más carente de importancia, que me llamó bastante la atención.
Pues bien, resulta que este detector, por motivos técnicos, se pone en el Mar Mediterráneo a 40 km. de la costa. En la actualidad hay varios módulos sumergidos del complicado (aunque aparentemente simple) aparato, que necesitan ser conectados entre sí. Para hacer estas conexiones se unen los módulos con cables bajo el mar, a una profundidad de 2.400 metros.
Explicado lo mínimo necesario, paso a darles el motivo por el que esta conexión lleva retraso: el submarino que tenía que llevar a cabo el trabajo, además de amarillo, se llama
Nautile, y en la época en la que tenía que unir los diferentes módulos "estaba ocupado con otras cosas", como dijo el conferenciante.
No sé a los demás, pero a mi me llamó la atención el modo en el que el
naufragio de un barco en la costa de Galicia retrasa un experimento científico al sur de Tolón, Francia.