Cuando comencé en el mundo del
bitacoreo mis primeros escritos estuvieron dedicados al movimiento de precesión (las entradas son
esta y
esta). Este movimiento no es tan difícil de encontrar en el universo, de hecho, tenemos un buen ejemplo en el
museo de la ciencia más cercano.
En 1851 Foucault ideó el péndulo que ahora lleva su nombre, montándolo en el Panteón de París. Este péndulo tiene una gran masa en su extremo y está colgado del techo mediante una cuerda muy larga. Con estas condiciones el péndulo tarda bastante en detenerse (ya que sólo lo frena la fricción con el aire).
En el suelo bajo el péndulo había arena y en el peso una escobilla. Cual sería la sorpresa de la gente al ver que el péndulo estaba girando y la escobilla iba barriendo la arena. Pero Foucoult sabía a qué se debía esto.
Los péndulos son muy tercos y no les gusta cambiar el plano en el cual están oscilando, así que ese movimiento de precesión se debe a que la Tierra está girando sobre si misma. Si Foucault o cualquier otro francés de 1851 hubiese estado "quieto" en el espacio (y esto de quieto es muy relativo) con un potente instrumento que le permitiese ver siempre el interior del Panteón hubiese comprobado que el plano del péndulo era siempre el mismo.
Cualquier persona que se estudie la carrera de física sabría estudiar el sistema que explica este movimiento, o por lo menos eso se sospecha, porque
algunos datos tomados durante eclipses dicen que hay más factores, claro que otros datos dicen que de eso nada.
Por lo tanto vemos que, debido a la rotación de la Tierra, el péndulo precesa. El motivo por el que este giro existe suele denominarse fuerza de Coriolis. Esta fuerza causa que si lanzas algo en un plano horizontal (paralelo al suelo) este se va a desviar a la derecha en el hemisferio norte, en el hemisferio sur se desvía hacia la izquierda, y esta desviación es mayor cuanto mayor velocidad lleve el objeto lanzado. Claro que para tirar piedras o simplemente para andar este efecto es imperceptible, pero cuando se trata de lanzar tremendos proyectiles con fines bélicos es conveniente tenerlos en cuenta.
Por ejemplo, en la guerra de las Malvinas los artilleros británicos tenían perfectamente estudiado este efecto, y sabían que tenían que apuntar unas cincuenta yardas desviados para no fallar el blanco, pero al lanzar fallaban por el doble de esa distancia, no habían tenido en cuenta que en el hemisferio sur la fuerza de Coriolis va hacia el lado contrario.
Este efecto también influye en los flujos de aire que van de las altas a las bajas presiones y es una de las razones por las que las borrascas giran en sentido antihorario en el hemisferio oeste y en sentido horario en el hemisferio sur. También se suele decir que este efecto hace que los remolinos en el agua (y el agua del retrete) giren en un sentido u otro, pero en este caso la fuerza de coriolis es mucho menor que otros factores, por lo que en realidad los remolinos se mueven en ambas direcciones.