Ayer cuando salía por la puerta, de noche, comprobé si seguía despejado o si se estaba nublando, es una comprobación bastante aconsejable, sobre todo si existe la posibilidad de empaparse de vuelta a casa. Entonces vi una inmensa nube de humo negro (era de noche, pero se veía bien que era humo negro) saliendo de las casas que están un poco más abajo por la carretera.
Cómo no, fui a mirar y vi un incendio bastante grandote, una casa vieja que yo pensaba abandonada estaba ardiendo, y las llamas subían más arriba del tejado de las cuatro casas que tiene pegadas. Cuando yo llegué sus habitantes ya estaban fuera, sacando las bombonas de butano y esas cosas que se deben sacar de la casa en caso de incendio. Había tres coches de la policía y en seguida llegaron tres camiones de bomberos y una ambulancia (por suerte justo al lado están empezando una obra y hay una explanada). La noticia la da
el correo gallego.
Mientras los bomberos se dedicaban a su labor un montón de gente curiosa se había apoderado de la acera, y como una decena de coches habían aparcado en doble fila detrás de nosotros, como si de una película de cine se tratase mirábamos el espectáculo.
¿Van a cambiar de manguera? Sí, debe de habérsele acabado el agua a ese camión.
Pos lo menos mirar un incendio es más seguro que mirar un accidente. Como ya dije hace un par de entradas la semana pasada estuve por Cataluña. Pues bien, resulta que volviendo una noche a nuestro hotel, una noche de domingo para más inri, con unos atascos tremendos debido, supongo, a la vuelta de las playas de las familias. Como decía, volviendo al hotel había un coche de los Mossos d'esquadra (no sé si se escribe así) en el arcén, por tanto mi padre redujo la marcha por si había alguna complicación en la carretera, y para mirar, por supuesto.
Es habitual que cuando hay un accidente la gente reduzca la velocidad, pase mirando hacia el siniestro, y luego vuelvan a acelerar. En este caso no había accidente, los mossos estaban ayudando a alguien que debió de tener problemas técnicos, que le andaban en el capó del coche. Nosotros seguimos nuestro camino y de repente oímos el inconfundible ruido de un frenazo seguido por un ruido de golpe, al mirar hacia atrás pude ver que el accidente fue justo a la altura del coche que estaba en el arcén con el capó levantado.
No es muy difícil deducir que el coche que golpeó por detrás iba mirando hacia su izquierda, y no hacia adelante, como debería cuando los coches no hacen más que arrancar y parar.